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Jeff Koons: lo Kitsch, lo banal y el mercado del arte.

Ya empieza esta maravillosa época en la que las calles se llenan de luz, llega el tiempo de ilusión, de consumismo justificado y del más puro kitsch. Un claro ejemplo de este gusto por lo hortera es el cantoso arbolito de navidad que han plantado un año más en la Plaza de Sol.

Esto es sin duda el más puro kitsch. Como sinónimo de mal gusto, de recargado y de inadecuado, una buena patada en el culo de la buena estética.

Aquí tenemos el gozo de lo kitsch, el estupendo Jeff Koons. El rey de la banalización de la alta cultura, su obra se puede vincular directamente a la palabra “negocio”. Solo lo limita la ley de la oferta y la demanda, y gracias a Saatchi esa ley es maleable en las manos de Koons.

Jeff Koons es un señor que era corredor de bolsa en Wall Street y que le vio tirón al mundo del arte. Hizo una especie de “factory” al estilo de Andy Warhol y comenzó a promover su imagen y las de su obra a través de agencias de publicidad. Como si de una nueva empresa se tratase.

Su obra se caracteriza, como ya he dicho, por el más puro kitsch y por su monumentalidad. No sé si tendrá algún tipo de complejo, pero su obra suele ser inmensa. Por ejemplo el famoso Puppy del Museo Guggenheim de Bilbao.

Jeff Koons, Puppy, 1992. Acero inoxidable, sustrato y plantas en floración
1240x1240x820 cm.
Guggenheim Bilbao Museoa
Ya que con su obra intenta agradar al mayor número de personas, ha conseguido ser uno de los  artistas vivos más caro hasta día de hoy.

A pesar de su gran fama, también tiene grandes detractores y ha sido demandado en numerosas ocasiones. Por entre otras cosas, la violación de derechos de autor.

Una de sus obras más conocidas es Balloon Dog (Orange) vendida por 58.4 millones de dólares en Christie’s el pasado 15 de noviembre de 2013. Se trata de una obra monumental, de unos tres metros y medio. Forma parte de cinco exclusivas piezas metálicas, cada una de un color. Cuyos propietarios son los multimillonarios y coleccionistas de arte: Steven A Cohen, Eli Broad, François Pinault y Dakis Joannou.

Según el catálogo de Christie’s, esta obra es denominada como la obra “una de las imágenes más reconocibles en el canon actual de la historia del arte” y “la más querida de las esculturas contemporáneas”. Dice de su significado que se desarrolló del “deseo del maestro Jeff Koons de recrear las estáticas experiencias del disfrute del mundo de un niño, con significantes universales”.

Jeff Koons, Balloon Dog.
He aquí uno de los Ballon dog en una de las salas de Versalles.  

Justificando su obra con palabras como estas, Jeff Koons ha conseguido banalizar el arte hasta un nivel superlativo. Ha obtenido grandes beneficios de lo que es a día de hoy su mejor negocio. Y seguirá realizando obras como ha hecho hasta ahora, haciendo en un primer momento un estudio del mercado del arte.

 

 

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