La importancia del comisariado: Espacio Fundación Telefónica.

Hace un mes hablábamos sobre la exposición de Warhol, cuyas obras no habían sorprendido, pero el comisariado había dejado bastante que desear. Lo que nos lleva a la importancia del comisario, tomando como ejemplo el Espacio Fundación Telefónica.

La semana pasada, aprovechando los días libres de Semana Santa, pude visitar bastantes exposiciones, entre ellas las siempre interesantes del Espacio de la Fundación Telefónica. Me resultaba de mayor interés (artístico) la centrada en Jennifer Steinkamp: Naturaleza digital. Pero sin lugar me atrajo magnéticamente la muestra La bailarina del futuro: de Isadora Duncan a Joséphine Baker.

Realmente el comisariado era mágico. Llevada a cabo por María Santoyo y Miguel Ángel Delgado, mi más sincera enhorabuena.

Foto: Jérôme Godichon.
Foto: Jérôme Godichon.

La luz, los espacios, las cortinas… Todo sumaba. Completamente escenográfico, nos sumerge entre bambalinas. El discurso sobre la teorización del baile, que a priori puede parecer algo arduo, pero que cada zona de la exposición te lo muestra de manera atractiva.

Hablando sobre Isadora Duncan, Loïe Fuller o Martha Graham. Incluyendo el expresionismo en el ballet, todo es explicado trasladándote al momento, a la oscuridad, a las luces que te ciegan y no te dejan ver al público o a las máscaras que te rodean…

Sin lugar a duda, en esta exposición el comisariado es parte de la obra de arte. La delicadez y el buen gusto que se ha tenido a la hora de formar el discurso.

Pero, ¿es más importante el comisariado que la propia obra? ¿Hay artistas que basan todo su trabajo en la paja mental, sin importar la obra estética?

Eso es lo que sentí en la exposición de Jennifer Steinkamp. Leí por un lado los textos y veía la obra por otro. Y… en mi opinión, está algo cogida con pinzas. Entiendo que es una artista de renombre. Que lleva trabajando años. Que ha expuesto en los mejores lugares y su obra está en grandes colecciones. Pero de verdad que no me llegaba el mensaje que estaba ahí escrito.

Algunas sí, como Guirnaldas de 2013. Otras obras menos como Derviches, de 2004.
Garlands, Jennifer Steinkamp. (c)Fundación Telefónica.

Pero, tras las exposiciones llegaron las cañas y llegamos a una conclusión: me apetecía hacer arbolitos en 3D, así que diremos que son danzas de algún país y seguro que cuela.

Ejemplo de ello tomaré el texto de Dervish:

“Tras su paso por la Bienal de Estambul de 2003, Jennifer Steinkamp realiza esta obra inspirada en los derviches de Turquía. Los miembros de esta orden, perteneciente a una rama del islam, realizan una danza ritual en la que los participantes giran sobre sí mismos de forma frenética con el fin de alcanzar un estado de ascensión espiritual. Con el balanceo de sus ramas, los árboles de “Dervish” parecen aludir al poder hipnótico de la naturaleza y a la capacidad de ésta para provocar un efecto de exaltación de los sentidos que asociamos con la liberación del alma y la comunicación con lo divino.”

Dervish. Espacio Fundación Telefónica. (c) Jennifer Steinkamp.

Aunque estéticamente funciona y atrae. Creo que debería haber cierta conexión que pueda vincularlo al público general y no solo a través de largos textos, de vocabulario enrevesado.

En cualquier caso, creo que debe haber un término medio. Obra que hablen sin paja mental, y que ésta solo aumente su valor. Exposiciones que mejoren aún más la obra. Comisariado que demuestre la profesionalidad de quien lo lleve a cabo y atraiga a todo el público. Y probablemente exposiciones infumables por textos comisariales imposibles, obras incomprensibles y artistas vacíos.

 

 

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