Maricel Boucher. Arte de Buenos Aires a Madrid.

En el estudio.
En el estudio.

Maricel Boucher, ejemplo del arte de Buenos Aires en Madrid, expone hasta el próximo 14 de Septiembre en White Lab.

Nací en Buenos Aires pero me crié en la Patagonia argentina. Comencé a pintar cuando era niña y simplemente nunca dejé de hacerlo, siempre sentí que era mi manera de conectarme conmigo misma y con los demás. Y bueno, al momento de elegir mi profesión no dudé en convertirme en Licenciada en Artes Visuales.

Siempre tuve la curiosidad por salir del país. La oportunidad se me dio en diciembre del 2014, cuando me animé a hacer el salto. Madrid adornado de Navidad me maravilló al instante.

En primer lugar, lo que más llama la atención en tu obra es el color. ¿Consideras qué tienes influencia del postimpresionismo? O es simplemente que vienes de un lugar más colorista de lo que estamos acostumbrados?

Creo que las influencias siempre están, así que  es posible que el colorismo postimpresionista haya dejado su marca.

Sí, es posible que en Argentina tengamos una relación más estrecha con el color, pero claro, de eso me dí cuenta recién al llegar a España y notar cuán menos cómoda se siente aquí la gente respecto a él. En ese momento me dí cuenta de que mi obra tenía una identidad relacionada a mi origen y que las visitas al Museo de Arte Latinoamericano no me habían dejado sin marca.

Sin título, 2017. Óleo sobre tela. 89,5 x 130 cm.
Sin título, 2017. 89,5×130 cm.
Casualmente obras de mujeres como Tarsila do Amaral o la archiconocida Frida Kahlo fueron de mis primeras admiradas.

En definitiva el color es energía, vida, alegría y es eso lo que quiero que mi obra transmita. Una vez presencié la conferencia de Pérez Celis, artista argentino, en donde contaba una anécdota de cómo una de sus obras había ayudado a dar un giro en la historia de  alguien a punto de quitarse la vida, yo tendría 19 años, eso me definió.

Por otro lado, me llama mucho la atención el formato de tu obra. ¿Cómo fue tu comienzo? ¿Primero el medio formato y luego fuiste jugando con las formas?
El momento perfecto, 2017. Óleo y acrílico sobre tela. 30 cm diámetro.
El momento perfecto, 2017. 30 cm diámetro.

Una de mis primeras obras tenía forma circular. En ese momento era bailarina y estaba investigando la manera de representar la proyección de un cuerpo en movimiento en el espacio, el mejor formato que encontré para dar cuenta de esa dinámica fue el círculo. Desde entonces utilizo muchísimo este formato, hace que las obras tengan bordes menos rígidos y por lo  tanto den la sensación de ser dinámicas.

En cuanto al tamaño siempre me encantó el gran formato, cuanto mayor es más da la sensación de  incluirte en la obra. Reduje el formato cuando empecé a mudarme, tenía que trasladar las obras conmigo y hacerlas en espacios reducidos. Descubrí una relación mucho más serena con la pintura que también me conquistó, requiere menos energía física y da la posibilidad de lograr detalles en más profundidad.

La temática principal son esos paísajes coloristas paradisíacos ¿Qué te inspira para llegar a ellos? ¿Y qué querrías transmitir? ¿Lo que crees que le llega a la gente?

La flores fueron llegando a mi obra sin quererlo, como te dije en un principio mi tema era el cuerpo en movimiento, pero las sucesivas abstracciones me fueron llevando a formas orgánicas que se convirtieron en flores.

De representar lo físico pasé a representar el aspecto emocional de bailar, la alegría, la energía fluyendo.

Poco a poco en estos paisajes paradisíacos como les llamas vos, fui encontrando el autorretrato de mi interior. Cuando sentimos emociones, más o menos fuertes, dentro del cuerpo nos transitan sensaciones muy notables, el corazón cambia de ritmo, se nos anuda el estomago, corta la respiración y mil otras cosas que me vi en la necesidad de dotar de una forma. Lagos, ríos o cataratas de flores son para mi todos estos sentimientos que nos suceden dentro y que no poseen imagen propia.

La siesta de Luna, 2017. Óleo y acrílico sobre tela. 30 cm diámetro.
La siesta de Luna, 2017. 30 cm diámetro.

Por otro lado mi madre nació en la selva misionera del norte de Argentina y sus relatos de infancia alimentaron mi imaginario y posiblemente despertaron algo en mi ADN. Eso sumado a que mi padre es amante de la jardinería y crecí entre las flores que plantaba, la gente se detenía por la calle a verlas, era un espectáculo en colores.

En cuanto a lo que quisiera trasmitir en primer lugar es esperanza y alegría de vivir, un poco pretencioso… sí. Nos es necesaria la caricia, el trato afectuoso, la palabra amable y sincera. Cada artista tiene su misión y por este camino viene la mía.

Luego cada obra tiene su propia historia y estado de ánimo y está más que sabido las sorpresas que puede dar lo que termine significando para quien la vea.

Hablando un poco más sobre el mercado del arte, ¿cómo ves la situación actual para los artistas jóvenes?

La sensación que me dio al llegar acá es la falta de ánimo por parte de las galerías tradicionales, comprensible pero extraño porque no lo disimulaban. En Argentina no creo que encuentres a un galerista que baje la guardia.

A los artistas jóvenes nos toca encontrar nuevas maneras de mostrar la obra, desestructuradas, sin el hermetismo de lo establecido. También comprometernos a apoyarnos entre nosotros para marcar una diferencia ya que no debiera haber competencia sino comprensión de que nos pasa exactamente lo mismo.

Has participado en otras exposiciones. ¿Crees que debería renovarse la idea de galería de arte como tal y hacer un nuevo formato más cercano a la gente de a pie? ¿Has realizado otras exposiciones en galerías como White Lab o es tu primera experiencia?

Las galerías tradicionales tienen su público y clientela que imagino exige que se mantengan así. El caso de White Lab me parece super atractivo. Es una galería con una estética divina y moderna en que la obra luce y a su vez es bar, estudio y lugar de eventos sin que esto la desmerezca en absoluto. Creo que ese formato renueva el aire y permite que ingrese gente que de otra manera no se interesaría o animaría a entrar en una galería. Ese espíritu relajado ayuda mucho y cambia la atmósfera aquietada que suele haber en los sitios específicos para exposición.

Vista de la exposición de White Lab.
Vista de la exposición de White Lab.

Es mi primera experiencia en un lugar así pero he participado de otras formas alternativas como lo son las consultoras de arte. Tienen un trato muy cercano con los clientes y gran conocimiento de los artistas por lo que pueden tomarse el tiempo de asesorarlos muy bien. Lo malo es que su público es más cerrado.

En fin, la combinación de rubros es muy positiva siempre y cuando se respete y luzca la obra.

¿Qué se siente en primera persona al vender tu obra?

Vender es una mezcla de satisfacción y pena. Es genial que alguien quiera pagar un precio por compartir sus días con una obra tuya y eso es porque ha encontrado algo especial en ella, se conectó. Ver que otro tiene cariño o pasión por algo que hiciste vos es una sensación más que gratificante.

Equilibrio, 2016. Óleo y acrílico sobre tela. 40 cm diámetro.
Equilibrio, 2016. 40 cm diámetro.

Por otro lado es la despedida con una parte de vos y momento de tu vida que da melancolía. Con el tiempo me fui acostumbrando, pero si tengo posibilidad de visitar al comprador, ¡mejor!

¿Tienes algún proyecto nuevo en mente?

Soy muy poco metódica, supongo que porque me guío de manera intuitiva así que ningún proyecto en concreto. Seguir pintando y que la corriente me traiga lo nuevo mientras trabajo.

Indecisión. Serie Temores. Óleo s/ papel. 21 x 28 cm. 2016
Indecisión. Serie Temores. 21 x 28 cm. 2016
Contacto de Maricel:

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Instagram: @maricel_boucher
Mail: bouchermaricel@gmail.com

 

 

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