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Sara Herranz: El arte de la ilustración.

Sara Herranz es una ilustradora con dos libros publicados. Se licenció en Comunicación y ha hecho de su pasión y su “terapia” en su trabajo. Sigue leyendo Sara Herranz: El arte de la ilustración.

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Sueños Rotos.

El pasado jueves inauguró la Galería 6mas1 una exposición cuanto menos curiosa. Poca cosa había colgada en sus paredes. Sin embargo era de lo más curioso, interesante y tangible. El periódico SUBLIME. Un proyecto común de una larga lista de artistas, gestores y agentes en el arte. Un recopilatorio de Sueños Rotos.

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La importancia del comisariado: Espacio Fundación Telefónica.

Foto: Jérôme Godichon.

Hace un mes hablábamos sobre la exposición de Warhol, cuyas obras no habían sorprendido, pero el comisariado había dejado bastante que desear. Lo que nos lleva a la importancia del comisario, tomando como ejemplo el Espacio Fundación Telefónica. Sigue leyendo La importancia del comisariado: Espacio Fundación Telefónica.

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Andy Warhol: El Gran Producto.

Foto: Jérôme Godichon.

El pasado mes desembarcó Warhol en el CaixaForum de Madrid, con unas 350 obras. Desde entonces la cola que se formaba para visitar la exposición superaba el resto de muestras que se han celebrado en este espacio los pasados meses. Sigue leyendo Andy Warhol: El Gran Producto.

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¿Arte o hamparte? ARCO y JustMad 2018.

Foto: Jérôme Godichon.

¿Arte o hamparte? ¿Obra o mercancía? ¿Censura o marketing? ¿Mercado o realidad?

En esta semana, de idas y venidas, el ajetreo febril de las ferias de arte nos embriaga. El olor a embalaje, a perfume caro y a paredes recién pintadas nos rodea en cada escenario efímero que forman dichas ferias. Sigue leyendo ¿Arte o hamparte? ARCO y JustMad 2018.

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La Semana del Arte en Madrid.

Foto: Jérôme Godichon.

Se acercan las grandes fechas del MUNDO DEL ARTE. Estamos a una semana de La Semana del Arte en Madrid: ARCO, JustMad, Art Madrid, Drawing Room Madrid, Hybrid Art Fair & Festival, Urvanity… Suma y sigue. Sigue leyendo La Semana del Arte en Madrid.

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Los democratizadores de la cultura: las galerías de arte.

Hoy quiero hablar de esos grandes superhéroes del mundo del arte, los defensores de los artistas y los democratizadores de la cultura: las galerías de arte.

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Damien Hirst: Por el amor de Dios.

¿Por cuánto y cuál es el artista vivo mejor pagado? ¿Afecta la crisis al mundo del arte? ¿Tienen rebajas de invierno?  Sigue leyendo Damien Hirst: Por el amor de Dios.
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Los Ecos de «El grito»

Siguiendo la temática del miedo que conlleva Halloween, hoy hablaré un poco sobre esta aterradora obra, El Grito, de Edvard Munch, con su nuevo récord del mercado del arte. En el cual está inspirada la máscara utilizada en la película de Scream, que seguro que hemos visto a lo largo del fin de semana.

Screenshot de Scream

Hay cuatro, uno en la National Gallery de Oslo, otros dos en el museo de Munch en Oslo, y otro en colección privada.

El grito es el nombre de cuatro cuadros realizados en 1893 y cuya  versión más famosa se encuentra en la Galería Nacional de Oslo.

La pintura nos muestra una figura andrógina con expresión de angustia y desesperación, mostrando el carácter del movimiento expresionista, siendo un icono dentro de este.

Esas expresiones representadas aquí nos habla del desaliento del hombre moderno a finales de siglo, y la dura transición hacía el siglo XX. Munch dijo sobre esta obra: “Estaba allí, temblando de miedo; y sentí un grito fuerte e infinito perforando la naturaleza”. Está hablándonos de su hipersensibilidad a la hora de realizar dicha obra, siendo esta misma altavoz de su angustia existencial.

Munch era depresivo, traumatizado con las mujeres y eso está patente en el rostro del protagonista. Siendo casi una calavera que se aprieta el cráneo para que no le explote.

A la hora de hablar de colores, vemos que son violentos, arqueados, que nos  transmite esa sensación de agitación. Esta idea se refuerza con la presencia de las figuras de atrás, lejanas y anónimas.

La fortaleza de esta obra también reside en la perspectiva diagonal que daña la visión de quien la mira. Con formas que se retuercen lo que muestra es un sentimiento y no una verdad racional.

Es curioso que para esta obra, Munch se inspiró en una momia peruana que había visto en la exposición universal de París, de ahí ese aspecto tan cadavérico.

Momia de Perú

Bajo ese status de icono cultural se ha reproducido hasta la saciedad y por ello es una de las imágenes más reconocibles en cualquier lugar del mundo. Por ejemplo la revista Time, que utilizó dicha imagen para su portada en 1961. También Warhol la reprodujo, con un intento de desacralizarla, cosa que, como veremos, no consiguió.

Esta obra ha sido consagrada en primer lugar por las reproducciones, y en segundo lugar por los intentos de robo que ha tenido.

En febrero de 1994 fue robado El Grito de la Galería Nacional de Oslo. A los ladrones les resultó tan fácil robarla que hicieron la gracia de dejar una nota: Gracias por la falta de seguridad. (…increíble)
Tres meses después pidieron al gobierno noruego un millón de dólares estadounidenses para su recuperación, oferta que el gobierno rechazó. Finalmente el 7 de mayo de ese mismo año recuperaron la obra gracias a una acción conjunta de la policía, el Scotland Yard y el Museo Getty.

Curiosamente el segundo intento de robo se llevó a cabo 10 años después, el 22 de agosto de 2004. Robaron la versión del Museo Munch tres hombres, y también se llevaron la Madonna de Munch. En principio se esperaba una oferta igual que en el caso anterior, pero no llegó. Por lo que el museo ofreció la recompensa de 97 millones de euros. Hubo rumores de que había sido quemado, pero finalmente los dos cuadros fueron recuperados. El 31 de agosto de 2006 por la policía noruega, en relativo buen estado.

A pesar de la fuerza de esta obra, se ha llegado a banalizar con su reproducción en póster, tazas, camisetas e incluso, (vas a flipar), muñecas hinchables. Esta gran idea se le ocurrió al muralista Robert Fishbone en 1991, cuya compañía vendió cientos de miles de este producto.

De ese modo se desvirtuó la obra de Munch de ese sufrimiento y esa expresión, desactivando la incomodidad que provoca en el espectador este tipo de arte. Aun así para los verdaderos conocedores de arte sigue siendo de impresionante valor,  y ahora veremos de este valor en cifras.

Como hemos dicho solo uno de los cuatro cuadros de Munch está en colección particular. Lo que hace que esta obra sea ÚNICA para los coleccionistas más ávidos, y por ello está en el número uno del ranking de las más caras del mundo.

En el mercado de primavera de 2012, se puso a la venta la única de las cuatro versiones. Se vendió en Nueva York por la friolera de 91 millones de euros, (119,9 millones de dólares). Siendo una cifra récord superando los 81 millones de euros de “Desnudo, hojas verdes y busto” de Picasso, el máximo histórico hasta ahora por un cuadro en una subasta.

Había pertenecido a Petter Olsen, cuyo padre fue amigo, vecino y empleador de Munch. Y cuyo dueño pasó a ser del magnate estadounidense Leon Black.

Hay que mencionar que se unieron varios requisitos para llegar a esta cantidad. En primer lugar es el único de colección privada. En segundo lugar se cumplían los 150 años del nacimiento de Munch. Y por último en dicha versión subastada se mantenía el marco original, y contenía un escrito de Munch en el que explica cómo se inspiró: “Estaba caminando por un sendero con dos amigos –se estaba poniendo el sol- cuando el cielo se puso repentinamente –hice una pausa, me sentía exhausto, y me apoyé en la cerca- había sangre y lenguas de fuego sobre el fiordo azul y negro y la ciudad. Mis amigos siguieron caminando, y me quedé parado allí, temblando de ansiedad; y sentí un grito infinito pasando a través de la naturaleza”.

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Siete puñaladas a Venus.

La obra que comento hoy, (Diego Velázquez, La Venus en el espejo, óleo sobre lienzo, 122×177 cm, 1648, National Gallery de Londres), tiene varios puntos curiosos, no solo la técnica, época, etc. Lo que se suele dar durante la carrera, sino las anécdotas.

Para empezar esta es la única obra que se conserva de Velázquez en la que aparece una mujer desnuda, aunque pintó alguna más, no nos han llegado. Hay ciertas discusiones respecto a la datación de la obra: unos creen que es de 1648 y otros que fue entre 1648 y 1650 en Italia.

Apareció por primera vez en un inventario de 1651 como propiedad del Marqués de Eliche. Se piensa que puede representar a su mujer o de su amante, porque era apasionado de la pintura de Velázquez y de las mujeres. Es interesante como pintó el rostro reflejado difuminado para darle mayor importancia al cuerpo desnudo de la dama.

Desde el Renacimiento ya se habían realizado este tipo de pinturas, teniendo como referentes Rubens, Tiziano, Giorgione e incluso Miguel Ángel. Pero Velázquez les supera y coloca a una mujer más natural y real de gran belleza, resaltando la carnación por el contraste con el paño azul y blanco, el cortinaje rojo da gran carga erótica a la imagen.

Da la impresión de que el artista ha sorprendido a Venus mientras Cúpido sostiene el espejo. Aunque lo que se debería reflejar es el cuerpo de la diosa, se ve su rostro.

Respecto a temas más técnicos, que también hay que tenerlos en cuenta, vemos que utiliza una pincelada suelta, que da esa sensación de que entre las figuras corre el aire, denominado como «aire velazqueño».

La vida de esta obra ha sido sin duda bastante movidita. Primero inventariada como propiedad del Marqués de Eiche, pasó al poder de la Casa de Alba desde 1688 hasta 1802, cuando se casó el X duque de Alba con la octava marquesa del Carpio. En 1802 Carlos IV ordenó a dicha Casa que vendieran la pintura, junto con otras, a Manuel Godoy. Éste la colgó junto con obras de tema semejante, como La maja desnuda La maja vestida de Francisco de Goya.

Francisco de Goya, La maja desnuda, 1797-1800. Óleo sobre lienzo. 97×109 cm.

En 1813, durante la Guerra de Independencia Española fue robada de las colecciones españolas y llevada a Inglaterra, donde la compró John Morritt por 500 libras. (Vaya si hoy día pudiéramos comprar un Velázquez a ese precio). Después la vendió a Agnew and Son, y en 1906 un muy joven Fondo de las Colecciones de Arte Nacionales. La adquirió por 45.000 libras para la National Gallery, siendo su primera adquisición triunfal.

La mayor de las aventuras de esta imagen llegó un 10 de marzo de 1914.

Cuando una sufragista militante, Mary Richardson, entró en la National Gallery y asestó 7 puñaladas con un cuchillo de carne al cuadro. Causó daños sobre todo en la zona de la espalda y los hombros.

Diego Velázquez, La Venus en el espejo, óleo sobre lienzo, 122×177 cm, 1648, National Gallery de Londres.

Los daños fueron reparados por el restaurador jefe de la National Gallery, Helmut Ruhemann. Años después, en 1965-66 se realizó una gran limpieza y restauración y se demostró que esta

Londrés, England, UK. Mujer ataca la pintura La venus del espejo, de Diego Velázquez. Image by © Stefano Bianchetti/Corbis

ba en buenas condiciones y con poca pintura añadida más tarde por otros artistas.

Se supone que este atentado se realizó por la detención de una colega sufragista, Emmeline Pankhurst el día anterior. A Richardson le cayeron seis meses de prisión. El máximo permitido por la destrucción de una obra de arte (muy poco en mi opinión).

Según declaró años después había intentado destruir la imagen de: “la mujer más bella en la historia mitológica como protesta contra el Gobierno de la destrucción de la señora Pankhurst”, que era el personaje más bello de la historia moderna según ella.