Publicado el Deja un comentario

Siete puñaladas a Venus.

La obra que comento hoy, (Diego Velázquez, La Venus en el espejo, óleo sobre lienzo, 122×177 cm, 1648, National Gallery de Londres), tiene varios puntos curiosos, no solo la técnica, época, etc. Lo que se suele dar durante la carrera, sino las anécdotas.

Para empezar esta es la única obra que se conserva de Velázquez en la que aparece una mujer desnuda, aunque pintó alguna más, no nos han llegado. Hay ciertas discusiones respecto a la datación de la obra: unos creen que es de 1648 y otros que fue entre 1648 y 1650 en Italia.

Apareció por primera vez en un inventario de 1651 como propiedad del Marqués de Eliche. Se piensa que puede representar a su mujer o de su amante, porque era apasionado de la pintura de Velázquez y de las mujeres. Es interesante como pintó el rostro reflejado difuminado para darle mayor importancia al cuerpo desnudo de la dama.

Desde el Renacimiento ya se habían realizado este tipo de pinturas, teniendo como referentes Rubens, Tiziano, Giorgione e incluso Miguel Ángel. Pero Velázquez les supera y coloca a una mujer más natural y real de gran belleza, resaltando la carnación por el contraste con el paño azul y blanco, el cortinaje rojo da gran carga erótica a la imagen.

Da la impresión de que el artista ha sorprendido a Venus mientras Cúpido sostiene el espejo. Aunque lo que se debería reflejar es el cuerpo de la diosa, se ve su rostro.

Respecto a temas más técnicos, que también hay que tenerlos en cuenta, vemos que utiliza una pincelada suelta, que da esa sensación de que entre las figuras corre el aire, denominado como “aire velazqueño”.

La vida de esta obra ha sido sin duda bastante movidita. Primero inventariada como propiedad del Marqués de Eiche, pasó al poder de la Casa de Alba desde 1688 hasta 1802, cuando se casó el X duque de Alba con la octava marquesa del Carpio. En 1802 Carlos IV ordenó a dicha Casa que vendieran la pintura, junto con otras, a Manuel Godoy. Éste la colgó junto con obras de tema semejante, como La maja desnuda La maja vestida de Francisco de Goya.

Francisco de Goya, La maja desnuda, 1797-1800. Óleo sobre lienzo. 97×109 cm.

En 1813, durante la Guerra de Independencia Española fue robada de las colecciones españolas y llevada a Inglaterra, donde la compró John Morritt por 500 libras. (Vaya si hoy día pudiéramos comprar un Velázquez a ese precio). Después la vendió a Agnew and Son, y en 1906 un muy joven Fondo de las Colecciones de Arte Nacionales. La adquirió por 45.000 libras para la National Gallery, siendo su primera adquisición triunfal.

La mayor de las aventuras de esta imagen llegó un 10 de marzo de 1914.

Cuando una sufragista militante, Mary Richardson, entró en la National Gallery y asestó 7 puñaladas con un cuchillo de carne al cuadro. Causó daños sobre todo en la zona de la espalda y los hombros.

Diego Velázquez, La Venus en el espejo, óleo sobre lienzo, 122×177 cm, 1648, National Gallery de Londres.

Los daños fueron reparados por el restaurador jefe de la National Gallery, Helmut Ruhemann. Años después, en 1965-66 se realizó una gran limpieza y restauración y se demostró que esta

Londrés, England, UK. Mujer ataca la pintura La venus del espejo, de Diego Velázquez. Image by © Stefano Bianchetti/Corbis

ba en buenas condiciones y con poca pintura añadida más tarde por otros artistas.

Se supone que este atentado se realizó por la detención de una colega sufragista, Emmeline Pankhurst el día anterior. A Richardson le cayeron seis meses de prisión. El máximo permitido por la destrucción de una obra de arte (muy poco en mi opinión).

Según declaró años después había intentado destruir la imagen de: “la mujer más bella en la historia mitológica como protesta contra el Gobierno de la destrucción de la señora Pankhurst”, que era el personaje más bello de la historia moderna según ella.